jueves, 7 de marzo de 2013

DEGRADACIÓN Y REGENERACIÓN

Estamos ya cerca de Semana Santa; ya llevo unas semanas dándole vueltas a un asunto que todos los años es polémico: la comida en la calle en el Parque Ferrera.
Las calles de Avilés se llenan de gente, generándose una cantidad ingente de basura, pero los servicios de limpieza actúan rápida y efizcamente y enseguida vuelve a estar todo limpio.
Pero en el Parque Ferrera las cosas no son igual, ya que el parque queda hecho unos zorros. Tiene que estar cerrado varios días, con todo el servicio de parques y jardines trabajando a destajo, retirando restos de cristales del prado y reparando o reponiendo lo estropeado. El problema más gordo es que algunos de los destrozos tardan mucho en reponerse, porque son sobre los elementos vivos (arbustos, setos...)

En la foto (de La Nueva España) se ve un poco de como queda el parque. Solo un poco. Al cabo de un mes todo parece volver a la normalidad, pero el día de pascua vuelve año tras año.
¿es esto lógico? Yo creo que no. Pero hay otras muchas personas que entienden que es lo más normal, ser tan guarros como para dejar el parque inservible varios días y ser tan incívicos como para causar destrozos en mobiliario y en los elementos naturales del parque.
Como siempre, pues me como la cabeza un poco pensando, haciendo de abogado del diablo: ¿seremos demasiado "tiquis-miquis" los que nos gusta preservar las cosas, especialmente lo natural?
¿tiene realmente importancia que se estropee algo durante unos días si luego no supone demasiado problema repararlo o reponerlo?

Me acuerdo en estos casos de lo que me dijo un amigo sobre la destrucción de algunos hábitats: en los muelles portuarios, en la parte de abajo, hueca, hay mucha vida, pegada a las paredes y a los pilares y también en el agua. Allí encuentran nuevo sustrato y nuevo sustento, y una zona resguardada. Hay mucha más vida que antes; eso si, son diferentes especies.
Claro que en su reflexión se olvida de que los seres vivos en cada hábtitat no son los mismos y que la desaparición de hábitats supone la desaparición de especies y que la desaparición de especies supone la merma en la biodiversidad.
También es cierto que el medio ambiente es de por si cambiante y que los seres que sobreviven no son los más capaces o los más eficaces sino lo que mejor se adaptan a los cambios, a la situación de cada momento.
Y las preguntas serían las mismas: ¿seremos demasiado "tiquis-miquis" los que nos gusta preservar las cosas, especialmente lo natural?
¿tiene realmente importancia que se estropee algo, si lo que a unos les fastidia a otros les beneficia?

Quizá me tomo muy en serio aquello de que "Cuando enseñes, enseña también a dudar de lo que enseñas". La duda razonable y la curiosidad es el principio del progreso (o del dolor de cabeza).

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