Tres largas semanas han pasado ya desde la última vez que me asomé a esta ventana. Y han pasado tantas cosas y tan variadas, que no he sido capaz a dedicarle un rato a expresarme. Y empiezo este texto a 500 km de casa, aprovechando un rato libre al amanecer en un fin de semana tranquilo en tierras portuguesas. Ya iba siendo hora un fin de semana tranquilo, sin prisas…
En el plano personal, lo más duro de este tiempo me dejó fuera de combate alrededor de una semana y luego he estado de cabeza hasta que este viaje me ha "suavizado". No es fácil asumir que una persona tan cercana, en supuesto perfecto estado y con plenas facultades se vaya casi de repente. Entonces sí que se le echa de menos y vienen a la cabeza los recuerdos. Echaré de menos las discusiones en la playa de Perlora muchos domingos de verano.
En el plano naturalista pasó algo parecido, guardando por supuesto las distancias, la vida se multiplica rápidamente en la charca de casa. Los renacuajos se convierten rápidamente en ranas, algunas ya han perdido completamente la cola. Sin embargo, “poco dura la alegría en casa del probe”: empiezan a morir sin saberse muy bien porqué. ¿Quizá el agua se ha calentado demasiado?, ¿quizá no hay alimento disponible? No lo sé, pero lo que sí sé es que maldita la gracia que hace. Estos días de frío tardío que nos tocan ayudarán a saber si lo de la temperatura del agua tiene sentido o no causa de la mortalidad.
En Zeluán la vida sigue, ya se nota una actividad especial, esa actividad frenética que dura casi dos meses y que cada año hace de este rinconcito de la ría de Avilés se pueda parecer a la aldea gala de Asterix y Obelix. La industria y la urbanización desmedida e irresponsable dejan la Ensenada de Llodero casi aislada, “resistiendo” (como decía mi abuela, que en paz descanse). Pero los miles de aves limícolas (y otras) que cada año pasan por aquí se empeñan en aferrarse a lo poco que queda del estuario original; se empeñan es seguir demostrando a los que lo quieren ver, que el agua es vida y que formamos parte de una invisible red, y que todos tenemos una responsabilidad global porque lo que hacemos y dejamos de hacer afecta mucho más allá de las fronteras de nuestra cotidianeidad; las fronteras marcadas en los mapas se quedan en simples rayas marcadas por las ambiciones y absurdeces humanas.
Pero hoy llega la noticia triste: nuestra amiga BB, una garceta que se paso 6 meses en Holanda y otros 6 en España acabo muriendo justo cuando le tocaba volver a criar a su tierra natal. La echaremos también a ella de menos. Esta es la última foto que puede hacerle, muy mala por cierto, el pasado día 13. Tardaremos en tener otro visitante tan asiduo.
Llevo todo el día dándole vueltas a una frase: “La vida es todo aquello que sucede a tu alrededor mientras tu intentas hacer otra cosa”.

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