"Prestome munchu, abondo". Además es una ruta fácil de andar. Lo peor el empinado primer tramo de ascenso hasta llegar al camino de Santiago que vienes de Tineo y los alrededores del Pico Panchón con mucha piedar suelta y brezos de más de un metro que hacía el avance bastante penoso. Por lo demás, una ruta bien chula.
En la cima del Picu Panchón (Andrés, David y Fran Baena)
Durante el recorrido pudimos ver alguna cosilla interesante, algunas muy evidentes y otras fruto de fijarse un poco. Una pena no haber hecho fotos a los arándanos, que eran muy abundantes en la falta del Panchón.
Recinto "antiosos" para colmenas. Ahora las había (unas 80) tanto dentro como fuera.
Hospital de peregrinos de Fonfaraón, del siglo XIV
Vista perfecta de lo bien diseñado que estaba el trazado de las vías romanas, luego aprovechadas por el Camino de Santiago.
El camino discurre por cumbreras, con desniveles pequeños y casi sin perder altura. Me recordaba al Camín Real de La Mesa. A la izquierda se ve por donde sube la carretera del Puerto del Palo, y la cima del Panchón casi tapada por una nube.
Restos de una explotación aurífera de época romana, al lado del alto La Marta.
Ganado en la Braña Braniecha
Un par de mariposas bien guapas.
La primera aún no la tengo identificada pero era muy abundante. La segunda se trata de la Calimorfa (Euplagia quadripunctaria); las alas que no se ven son rojas con puntos negros, que hacen que en vuelo resulte aún más guapa.
Campo de eólicos al sur del Puerto del Palo. Había más de 50 "molinos"
Resultaba un tanta inquietante pasar por debajo para inicial el último tramo de ascenso al panchón; se puede apreciar el canchal, los brezos y los arándanos de la ladera del pico.
Una florina en el camino, que deja patente mi ignorancia en botánica.
Bajando hacia Pola de Allande, que se ve al fondo, muy abajo.
Llegando ya a la altura del río, en el fondo del valle, cerca de El Mazu había un serbal de cazadores con una cantidad tremenda de frutos, bien colorados, pero aún no maduros (una pena).













Buena elección, cuando vivía en Cangas, años 90, hice varias rutas por aquí, y recuerdo especialmente, por desagradable, una tormenta que me lo hizo pasar muy mal en la bajada del Panchón, con los cantos de roca silícea resbalando tanto que caía a cada paso, y los matos a la altura del cuello que no me permitían progresar, por lo demás el terreno es espectacular.
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