Desde hace ya unos cuantos años, intento hacer alguna ruta especial para celebrar el día de Asturias. Este año, más que una gran caminata fue un estupendo día en familia por un rincón de la afortunada naturaleza asturiana. Nos fuimos a las Foces del Río Esva, entre los concejos de Valdés y Tineo.
La ruta comienza al lado de la aldea de Longrey (pasamos el día dándole vueltas al origen de este curioso nombre para una aldea asturiana), en la entrada al pueblo de Bustiello, poco después de pasar San Pedro de Paredes, en el concejo de Valdés.
La ruta comienza muy bien marcada, con subida fácil hasta llegar al Cabanón, una vieja cabaña un tanto ruinosa, pero llamativa por el tamaño (como el nombre indica).
Poco después ya se empiezan a ver las hoces del río Esva, con paredes no muy verticales pero con vistas preciosas. Enseguida el camino empieza a ir con subidas y bajadas un tanto empinadas, acercándose y alejándose en varias ocasiones de la orilla del río.
Hay zonas muy fáciles de andar, pero otras son bastante complicadas e incluso precisan de ayudas como cuerdas, pasarelas, escalinatas y barandillas. Todo muy bien preparado por las gentes de este valle.
Después de algo más de dos horas se llega a una carretera, la que lleva a Ese de Calleras (TINEO). Y aquí hay un poco de confusión porque no está muy bien indicado y da lugar a dudas. Cabe la opción de darse la vuelta por el mismo camino, coger otra senda (las vueltas del gato) de la que no habíamos oído hablar, pero que queda para otra vez ahora que sabemos de qué va), y la tercera opción seguir hata el pueblo unos 500 metros de carretera.
Aquí la ruta circular está muy mal indicada, al menos en este sentido. Hay que atravesar el pueblo de Ese de Calleras (preguntando se llega a Roma) hata coger una senda a la vera de un riachuelo, para llegar a Calleras.
Calleras, a la salida de Ese de Calleras.
A partir de aquí el recorrido va por la parte media-alta de la ladera este de las foces, por una zona con mucho brezal y casi sin árboles. Debe ser una zona de clima duro invernal. Las foces se ven a la izquierda, bastante abajo y las vistas a lo lejos son espectaculares. Es un terreno agreste, no fácil de caminar y no exento de algún peligro, pero al menos para mi, muy prestoso.
Ya casi al final nos hicimos la foto de rigor.
Y cuando parecía que ya casi estábamos, quedaba una fuerte pendiente de bajada a cerrar el círculo, muy cerca del Cabanón y a una media hora del fin de la ruta. Alrededor de 5 horas y media muy bien aprovechadas, con un día espléndido de sol y sin demasiado calor.
En otra entrada pondré algunas cosinas de flora y fauna de la excursión.
¡PUXA ASTURIES!

















Puxa, David.
ResponderEliminarOtra vez, para en Muñalén, que está al lao, en el museo del bosque, os iba a gustar, son buenos amigos míos.
http://elmuseodelbosque.blogspot.com.es/