domingo, 8 de diciembre de 2013

METAMORFOSIS

Una de mis aficiones es disfrutar de la naturaleza, está claro. Y las metamorfosis son uno de los espectáculos más asombroso. Pero quien me iba a decir a mi que en un campo de hierba artificial podrían verse estas cosas. Pues si, en un campo de fútbol hay cambios sorprendentes cada fin de semana.
Ayer el padre de Romualdo (o quizá el de Anamnesis) estaba en un campo de fútbol de Avilés, y estaba allí a pocos metros de mi. Su hijo de 11 años se jugaba algún título importante y yo sin enterarme; yo creía que mi hijo iba a un partido de una liga regional y resulta que debía ser mucho más importante de lo que parecía.
Además, como siempre, el árbitro malísimo; al menos esos decía esi paisano, que consciente de lo mucho que se jugaba su hijo, no daban crédito a que aquel calvo gordo pudiera arbitrar.
Y todos nos enteramos, gracias ese padre sufrido, de que el árbitro no hizo examen para poder arbitrar, que estaba cegarato, cual era la ocupación de su madre, ... y también que el padre de Romualdo estaba con descomposición, el probe no paraba de cagarse.
Eso si, cuando el dichoso Anamnesis metió el gol y su equipo parecía que iba a ganar, su padre ya no tuvo queja del árbitro, dejó de chillar y se volvió a convertir en un afable hombre de bien, estupendo padre de familia.

¡¡ Qué vergüenza ajena!!  Como puede ser que los equipos de fútbol, los árbitros, la federación... no tomen cartas en el asunto para cortar de una santa vez estos espectáculos bochornosos cada fin de semana, en cada partido?   La metamorfosis que sufren algunos padres/madres e incluso algunos entrenadores y jugadores es algo digno de estudios de psiquiatría. Yo jugué al fútbol, pero ahora ya no es deporte; ahora es un espectáculo dentro y fuera de la cancha, pero deplorable.

Yo me quedo con la metamorfosis de las ranas o de las mariposas, como la de esta "Pararge aegeria" que pululaba esta mañana por delante de casa, aprovechando el calorín del mediodía.


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