Me gustan las tertulias, debatir, compartir, pero no me gusta hablar y oír siempre de lo mismo. Por eso mis actividades e inquietudes son variadas y por eso este blog se llama como se llama. "Dende la mio ventana" indica que son cosas vistas y contadas a mi manera. El hilo conductor será la naturaleza y la vida en la comarca de Avilés: reflexiones, actividades, anécdotas… como naturalista aficionado o como ciudadano preocupado. O sea, un poco de todo y dendelamioventana.
domingo, 22 de diciembre de 2013
PENSANDO EN VOZ ALTA
Muchas veces se me ocurre intentar hacer de "abogado del diablo", como se suele decir coloquialmente. Uno de los temas recurrentes es hasta qué punto llevan (llevamos) más o menos razón los ecologistas al defender la integridad de un espacio contra la intención de otras personas de modificar una zona para hacer una determinada actuación.
Hay dos razonamientos, de dos amigos, que me han llegado hondo, haciéndome más dudosa mi respuesta. Uno decía que la zona de las médulas es una zona de gran interés hoy día por su especial y espectacular paisaje; pero el mismo es fruto de una actuación muy fuerte sobre las montañas cuando los romanos explotaban allí las minas de oro. Si no se hubieran hecho los destrozos hace cientos de año, hoy esa maravilla no existiría. De la misma forma, el cañón del colorado es efecto de la acción del agua sobre un terreno, que quizá, con nuestra forma de pensar hoy día, no hubiéramos permitido preocupados por la gran erosión que sufre el terreno.
El otro ejemplo fue de un amigo arquitecto: al hacer los muelles del puerto se destruía una parte de marisma, pero que a la vez en los pilotes y bajo la zona de atraque se creaban unas nuevas condiciones que albergarían mucha vida, en forma de mejillones, peces que encuentran cobijo, nuevas zonas de pesca para aves buceadoras, zonas más protegidas donde pueden crecer otros organismos.
Se me ocurre que otro ejemplo claro de que "no hay mal que por bien no venga" podría ser el de algunas zonas del sur de España, que albergan ecosistemas tan importantes como por ejemplo las dehesas, que no dejan de ser espacios modelados por el hombre durante siglos y que han llegado a ser zonas con una importancia biológica impresionante. Donde había bosques más densos, ahora (y desde hace mucho) hay zonas arboladas dispersas, como son esas dehesas. Ya no hay seres propios de los bosques típicos, sino que hay flora y fauna hoy día muy característica de estos "nuevos" ecosistemas.
¿por qué es mejor mantener las cosas intactas, sin la influencia de la mano del ser humano? ¿hasta dónde es razonable actuar destruyendo o protegiendo?
Una posible respuesta a esta pregunta podría ser que los ecosistemas tienen un equilibrio, pero son dinámicos y cambiantes; sin embargo las actuaciones del ser humano suelen romper esos equilibrios que pueden tardar mucho tiempo en reencontrarse. Y en esos cambios se puede perder biodiversidad porque desaparecen especies por culpa de la acción humana.
Otra posible respuesta podría ser en sentido contrario: los seres vivos se adaptan a las condiciones del entorno cambiante, y al final no son las especies más fuertes o mejor dotadas las que sobreviven a los cambios, sino las especies con mayor adaptabilidad.
Por otro lado, para mi es indudable que hay que tener cuidado con la destrucción de hábitats porque no es lo mismo desecar una laguna que desecar el 50% de los humedales de la tierra. Cuando se convierte en costumbre extendida, como lo fue durante mucho tiempo lo de los humedales, los efectos si que son catastróficos y no hay vuelta atrás, salvo que se recuperen a tiempo parte de esos espacios perdidos.
En cualquier caso, cuanto menos influyamos en nuestro entorno, yo creo que mejor. Aunque solo sea por respeto a la tranquilidad del resto de seres vivos, como nosotros queremos la nuestra.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario