sábado, 14 de junio de 2014

ECOLOGÍA Y POLÍTICA

Revolviendo, colocando y curioseando por los muchos libros que hay en el fondo bibliográfico del local de MAVEA (www.mavea.org), encontré algunos libros interesantes. Bueno, siempre encuentro algún libro interesante. Este concretamente se titula "Por una sociedad ecológica", del año 1977. Me llamó la atención por la curiosidad de comparar el discurso del movimiento ecologista y de la ecología política de entonces con el de ahora.
De un primer vistazo rápido, "atopé" un capítulo titulado: "La justicia, primera exigencia de la libertad", con una frase introductoria: "El valor es buscar la verdad y decirla. No dejar a la fuerza la solución de los conflictos que la razón puede resolver".

Y leyendo un poco encuentro:
¿será necesario perpetuar y subvencionar actividades industriales únicamente jusificadas por la creación de puestos de trabajo, incluso si no producen más que objetos efímeros destinados a satisfacer necesidades artificialmente creadas por la publicidad...  ¿y asegurar nuestro frágil equilibrio económico sobre el desequilibrio ecológico provocado por la brutal irrupción de occidente en los países menos desarrollados sin ningún respeto por sus tradiciones, los modos de vida y los valores locales?
La crisis endémica y a veces epidémica del subempleo exige medidas apropiadas, y los economistas ortodoxos vuelven a su panacea: una fuerte reactivación del consumo, por tanto de la producción, de las inversiones y del crecimiento. En definitiva no se trata tanto de producir para consumir como de consumir o exportar para poder producir y mantener el empleo. Solo una sociedad de superconsumo podría asegurar trabajo y pan. Es la sociedad de consumo cogida en su propia trampa y buscando en el desequilibrio que ha creado su propia justificación.

Pues nada, que 40 años después la cosa está igual, la realidad y el discurso ecologista son similares, la economía capitalista y consumista sigue su linea de "huida hacia adelante", de meter la pata más adentro, y se van viendo como aumentan los desequilibrios sociales, las diferencias entre "los de arriba y los de abajo" y entre "los del norte y los del sur" y como aumentan inexorablemente los problemas medioambientales.
Y además se sigue viendo como los interesados en mantener este ritmo y sus privilegios tachan de catastrofistas y apocalípticos a los que defienden que otra forma de hacer las cosas es posible, es realista y es más justa con las personas y con la tierra.

El discurso de la ecología política sigue teniendo problemas para dejar poso, para vencer lo que el consumismo mete por los ojos y los oidos. Sigue siendo la tarea pendiente. ¿Cómo conseguirlo? El conseguidor que lo consiguiere, buen conseguidor será.

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